domingo, 20 de agosto de 2017

Por pensar

Siempre fueron noches amargas y días oscuros para mí, deambulando entre los rincones más oscuros de mi mente aprendí a doblegar mis emociones, mis ilusiones, hice de mi mente un palacio para los desenfrenos de mis fantasías y demonios mientras observaba al mundo desgastarse en una orgía de ilusiones y mentiras, siempre fueron días oscuros para mi, incluso en los que el sol más brillaba.

Desde pequeño, sin ser consciente de la idea de ser esclavos ésta taladraba en mi esencia más honda hasta que como una flor que tan solo florece una vez en su vida, ese pensamiento surgio y se intauro en mi mente consciente llegado el momento, no puedo recordarlo exactamente, quizas tuviera 13 o 15 años...

Me esforcé mucho en ser dueño y amo de mi mente, de saber cuando enjaular bien a los demonios que en ella habitan o volver a soltarlos, conseguir cual mascota quiere a su amo... siempre he detestado ese concepto, amo... tan solo somos amos del tiempo del que disponemos y ciegos de desidia lo entregamos por un puñado de falsas esperanza, creo que todos nos fuimos a la mierda incluso antes de nacer...

No soy capaz de discernir en que momento del camino me equivoqué, cuanto más fuerte creo haberme convertido me vuelvo más consciente de las debilidades que me atormentan cuando las veo aparecer. Los días se vuelven letanías motivadas por la vagancia, siendo rápidas en su despertar mas lentas en su muerte.

Pese a que la tristeza y la amargura son dueñas de mi alba sus sonrisas y felicidad serán por siempre amantes de mi ocaso.

 

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